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Palabras preliminares
Estos poemas de Orlando
Valdez son una profunda reflexión sobre la comunicación
del hecho estético - del hecho poético - y la palabra
portadora de significado.
El hilo que desenmaraña esta madeja, podría
ser el título del volumen que también es el título
del poema que cierra la primera parte del mismo.
Para Orlando Valdez la locura es un modo
del caos. El silencio también lo es, en cuanto representa
la unión pictórica con la palabra sobre la página
en blanco: dueña esta de toda la poesía y de toda
sugerencia. Este concepto - que no es de Rimbaud sino de Stéphan
Mallarmé y está expresado en "Brisa marina"
- incluye esta obra en la sospecha que instauró el simbolismo
sobre la poesía y también sobre la su comunicabilidad
de la cual hablaba en el primer párrafo de este texto.
No hace falta hacer nuevas disquisiciones sobre
este hecho. Lo que me asombra
- y por su puesto asombrará al lector - es la aparición
de un universo subyacente a la página, subliminal a la conciencia,
en donde la labor del poeta se hunde para darle su lugar en el lenguaje.
Si la página en blanco es el universo
de sugerencias, la imagen del ave liberada también lo es,
con la, paradoja de que esta ave lleva la muerte de la libertad
anunciada en su momento anterior al vuelo: anunciada en el momento
que todavía la página es "aurora" o "blanca
hoja/dentro de la palabra".
Estas paradojas, ¿explican la lucha por
desentrañar un lenguaje que la comunique?. La adjetivación
de sustantivos, la ausencia de verbos conjugados, la resolución
de poemas en imágenes concisas, que emergen después
de una tormenta navegando en el blanco mar de la página,
estos rasgos estilísticos, ¿representan esta lucha?.
Me atrevería a afirmarlo.
Hace ya un tiempo fui jurado de un concurso en
donde conocí poemas de Orlando Valdez sin saber quién
era el autor. Advertí la preocupación por dar un mensaje
que comparta con el lector su navegación por las aguas profundas
de reflexiones maduras. Estos poemas son ese resultado.
ALBERTO LAGUNAS
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