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Amadísimo
lector
oxidado metal
el mayor capital
dijo el viejo escultor:
Y al nacer, ¡ya!
los vemos
cantan canción feliz
de amor sin ningún matiz;
te atan los extremos
cuando lágrimas vienen,
juntan y no dividen
en sus ojos no piden
nada y detienen
caridad y consejo
que rescatan lloronas
siempre por dos personas
de proceder añejo
apuntados estamos
los que nos dan el ser
el juego de emprender
vida hasta que muramos.
Y nunca, por descuido,
se premia ese tesoro,
no resulta sonoro
el beso agradecido.
Su puesto más
florido;
-semblante cabizbajo-
el de madre contrajo
el sauce distraído.
Escultura modela
él, de madre eterna,
la belleza materna
en la luz de la vela.
Viviendo la amará;
y todos compondremos,
si queremos, podemos
decir: papá y mamá.
¿Cuánto
hay que pagarle
sin más al creador?
Si no es nada sin lector;
-como para no amarle-.
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