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Camino
con los hígados al viento
y logro que mi tibia y mi fémur expuestos
olviden por un momento la quiebra atroz del boquete
Pero qué
hago mientras tanto con mi cartílago
que se descuelga atónito a martillazos
o qué con mis ojos asombrados
que protestan fritos en petróleo hirviente
Cómo
desbrozo la hierba que se prende a mis pulmones
las toxinas que me oxidan la tráquea
el lumbago que anquilosa mi esclerótica
(Pues no
presto oído chamuscado
a mi raído cuero cabelludo
y con eso aguanto mis pestañas unos meses
sin temor a equivocarme)
Cómo
pasarme el índice por el cuello degollado
el pelo creciendo cotidiano con su silencio cómplice
cómo traerme abajo los muslos el sexo o las amígdalas
sin extraer vibraciones al tímpano o saludos al atoro
cómo dejar la bala de atravesar su camino en mi cerebro
replanteando su gris sabiduría
cómo la sangre pues
como coraza de yerros
si viajo por las calles
cargado de optimismo
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