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Qué sería del salitre
las alas del cobre
sin tu cántico
llovido de colores?
Ahora cuando
palmeros sin sordina
no cohabitan con la gloria
para darnos otros cánticos
de
piedra
brotados del manantial de catacumbas sin sueño
otras luces y otras sombras
están a punto de pulsar
su aullido en nuestras selvas
Si temer al vivir
fuera cura de oleajes
reverdecidos
Entonces las plazas del mundo
estarían sembradas de estatuas
ecuestres
de los cobardes.
Hoy Pablo,
No quedan más que los borrones
en
cuartillas
de todas y todos aquellos
que en su momento sellaron tu ausencia
en la facultad de humanidades
para abrazarse a su espíritu de purga
jodida
manía
la exclusión furibunda
para luego rasgarse las vestiduras
todo por unas conferencias al Norte
todo por hablar y leer poesía
dejando que los versos
flotaran sobre las aguas como cualquier milagrero
se fueran donde hubiera
un oído florecido por sus pasiones
catapultar solidaridades anteguerra
mas no bastaron Yale, Kent
rodilla en tierra,
ni las marchas abismáticas hasta el Capitolio
Syracuse
Ni todos los decibelios de Woodstook
para enterarse
Para quienes eligieron ver el mundo
por el ojo de la cerradura
función de los cíclopes ebrios de poder
y de ganas
y de póquer
y de susurros y prohibiciones
mundo bifronte y gélido
Pablo, te cerró muchas puertas
Para quienes leemos poesía
poco importan las biografías
tus pasiones culinarias o políticas
lo mismo que lo justo o no
del reclamo de libertad y democracia
de
los palmeros.
Apostar la vida
por principios
es un ejercicio de humanidad
no apto para mendaces
y
mediocres
Todo el mundo sabe
cuál es el andamio
en el cual se columpian
en
los circos
los bufones.
(West Indies)
12 Enero, 2004
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