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Tú? ¡NO! No calles ni muerto
Que no duerman nunca tus palabras,
que ante ellas el sol se duerma, que las
estrellas bajen la mirada, que la luna te
atienda avergonzada, y tímida
decida escuchar...
Que las flores se hagan sordas para
que
no pierdan su aroma, que los pájaros
duerman de día, y que sólo cuando duermas
sientan de triar estima.
Que el sueño no te detenga.
Que las montañas se inclinen,
sublimes sin
sus fuerzas; que te hagan reverencia!
Que el mar finja silencio, que sus olas no
lleguen a la orilla, que la orilla se presuma
piedra, que la dura piedra se convierta en seda.
Que el viento silencie el susurro,
que se lleve
la nube tormentosa, que la tormenta se cohíba
de empapar... que lo mojado se absorba pero
que no se absorban tus palabras; que muevan,
que den día, que den noches... que den vida.
Que las lágrimas se evaporen.
Que el calor enfríe, que
el hielo se haga sudor
y que el sudor no cale tus ropas.
Que el mundo te escuche pero que sepa tu
excusa, que la excusa sea yo y que yo calle,
pero tú no.
Tú? ¡No callarás
ni muerto!
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